Tres Comedias : $b Sin querer; De pequenas causas...; Los intereses creadosBenavente, Jacinto
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Tres Comedias : $b Sin querer; De pequenas causas...; Los intereses creados
Benavente, Jacinto
Comedy plays; Spanish drama; Spanish language -- Readers
SIRENA. ¿Y quién mejor puede ufanarse con que[66.4] su esposa ostente
el fruto de una riqueza adquirida con vuestro trabajo?
SEÑORA DE POLICHINELA. Pero ¿no es hora ya de disfrutar de ella, como yo
le digo, y de tener más nobles aspiraciones? Figuraos que ahora quiere
casar a nuestra hija con un negociante.
SIRENA. ¡Oh, señor Polichinela! Vuestra hija merece mucho más que un
negociante. No hay que pensar en eso. No debéis sacrificar su corazón
por ningún interés. ¿Qué dices tú, Silvia?
POLICHINELA. Ella preferirá algún barbilindo, que, muy a pesar mío, es
muy dada a novelas y poesía.
SILVIA. Yo haré siempre lo que mi padre ordene, sí a mi madre no le
contraría y a mí no me disgusta.
SIRENA. Eso es hablar con juicio.
SEÑORA DE POLICHINELA. Tu padre piensa que sólo el dinero vale y se
estima en el mundo.
POLICHINELA. Yo pienso que sin dinero no hay cosa que valga ni se estime
en el mundo; que es el precio de todo.
SIRENA. ¡No habléis así! ¿Y las virtudes, y el saber, y la nobleza?
POLICHINELA. Todo tiene su precio, ¿quién lo duda? Nadie mejor que yo lo
sabe, que compré mucho de todo eso, y no muy caro.
SIRENA. ¡Oh, señor Polichinela! Es humorada vuestra. Bien sabéis que el
dinero no es todo, y que si vuestra hija se enamorara de algún noble
caballero, no sería bien contrariarla. Yo sé que tenéis un sensible
corazón de padre.
POLICHINELA. Eso sí. Por mi hija sería yo capaz de todo.
SIRENA. ¿Hasta de arruinaros?
POLICHINELA. Eso no sería una prueba de cariño. Antes sería capaz de
robar, de asesinar..., de todo.
SIRENA. Ya sé que siempre sabríais rehacer vuestra fortuna. Pero la
fiesta se anima. Ven conmigo, Silvia. Para danzar téngote destinado un
caballero, que habéis[68.1] de ser la más lucida pareja... (_Se dirigen
todos a la primera derecha. Al ir a salir el señor Polichinela, Crispín,
que entra por la segunda derecha, le detiene._)
ESCENA VII
CRISPÍN y POLICHINELA
CRISPÍN. ¡Señor Polichinela! Con licencia.
POLICHINELA. ¿Quién me llama? ¿Qué me queréis?
CRISPÍN. ¿No recordáis de mí? No es extraño. El tiempo todo lo borra, y
cuando es algo enojoso lo borrado, no deja ni siquiera el borrón como
recuerdo, sino que se apresura a pintar sobre él con alegres colores,
esos alegres colores con que ocultáis al mundo vuestras jorobas.[68.2]
Señor Polichinela, cuando yo os conocí, apenas las cubrían unos
descoloridos andrajos.
POLICHINELA. ¿Y quién eres tú y dónde pudiste conocerme?
CRISPÍN. Yo era un mozuelo, tú eras ya todo un hombre. Pero ¿has
olvidado ya tantas gloriosas hazañas por esos mares,[68.3] tantas
victorias ganadas al turco, a que no poco contribuimos con nuestro
heroico esfuerzo, unidos los dos al mismo noble remo en la misma
gloriosa nave?
POLICHINELA. ¡Imprudente! ¡Calla o...!
CRISPÍN. O harás conmigo como con tu primer amo en Nápoles y con tu
primera mujer en Bolonia, y con aquel mercader judío en Venecia...
POLICHINELA. ¡Calla! ¿Quién eres tú, que tanto sabes y tanto hablas?
Public-domain text, read in full here on John Shaqi.
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