Argentina, Legend and HistoryBlasco Ibáñez, Vicente
History
Argentina, Legend and History
Blasco Ibáñez, Vicente
Argentina; Argentina -- History; Spanish language -- Readers
La fuerza de Güemes no residía tanto en su propia individualidad, cuanto
en la fuerza de las multitudes que acaudillaba y representaba, y cuya
substancia, diremos así, se asimilaba: y aun cuando sin injusticia no
pueden negarse cualidades superiores al que así dominaba y dirigía esas
masas fanatizadas por su palabra, conduciéndolas a la lucha y al
sacrificio, no era de cierto un genio superior ni en política, ni en
milicia; ni sus hechos fueron precisamente los que decidieron de los
destinos de la revolución, que se decidían de otros campos, con medios
más poderosos de acción, y bajo una dirección más inteligente, más[449]
metódica y con miras más trascendentales.
Su gloria no es ésa. Su gloria consiste en que, como caudillo, si bien
cooperó, directamente algunas veces e indirectamente otras, a la
desorganización general que ha prolongado una revolución social, fué
siempre fiel a la idea de la unidad nacional, y salvo un corto
paréntesis, reconoció siempre la autoridad general, aunque a condición
de hacer lo que mejor le convenía, pues era dueño y señor absoluto
dentro de las fronteras de _su provincia_, como él la llamaba.
Su gloria consiste en que jamás desesperó de la suerte de la
revolución; que en los más tristes días, cuando ella era vencida en el
exterior y se veía[450] desgarrada en sus propias entrañas por las
furias de la guerra intestina, él combatió solo al frente de sus
valientes gauchos en las fronteras, paralizando las operaciones de
ejércitos poderosos y dando tiempo para que se desenvolviesen otras
combinaciones positivas que fueron en definitiva las que salvaron la
revolución. A esas operaciones concurrieron eficazmente los
extraordinarios esfuerzos de Güemes, dignos sin duda de ocupar un lugar
distinguido en la historia argentina, porque así como la primera
conmoción revolucionaria, en 1810, determinó las actuales fronteras de
la República, así también, en esa época aciaga, la espada de Güemes
trazó con una línea imborrable la frontera definitiva de la Nación
Argentina por el norte.
Cuando Güemes se puso al frente de la provincia de su nacimiento, ya
robustecida por la fuerza moral de sus triunfos en Tucumán y Salta, por
el desarrollo de las fuerzas populares que ocho años de revolución
habían puesto en acción, contó además en las cuatro primeras campañas
con el apoyo de un ejército que cubría su retaguardia[451] y su flanco;
y en la de 1817 con el de otro que[452] iba a atravesar los Andes para
dar libertad a la América, que ya para los argentinos era un hecho
irrevocable.
Public-domain text, read in full here on John Shaqi.
Reviews
Reviews
No reviews yet
Be the first to share your thoughts on this work.
Elsewhere in the archive
Join the Discussion
Join the discussion
Sign in to leave a comment or review.
Sign InorCreate an account