Tres Comedias : $b Sin querer; De pequenas causas...; Los intereses creadosBenavente, Jacinto
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Tres Comedias : $b Sin querer; De pequenas causas...; Los intereses creados
Benavente, Jacinto
Comedy plays; Spanish drama; Spanish language -- Readers
SEÑORA DE POLICHINELA. ¿Veis qué hombre? ¡Capaz será de una grosería con
el caballero! ¡Que ha de casar a su hija con algún mercader u hombre de
baja estofa! ¡Que ha de hacerla desgraciada para toda la vida!
SIRENA. ¡Eso no!..., que sois su madre, y algo ha de valer vuestra
autoridad...
SEÑORA DE POLICHINELA. ¡Ved! Sin duda dijo alguna impertinencia, y el
caballero ya deja la mano de Silvia, y se retira cabizbajo.
LAURA. Y el señor Polichinela parece reprender a vuestra hija...
SIRENA. ¡Vamos, vamos! Que no puede consentirse tanta tiranía.
RISELA. Ahora vemos, señora Polichinela, que con todas vuestras riquezas
no sois menos desgraciada.
SEÑORA DE POLICHINELA. No lo sabéis, que algunas veces llegó hasta
golpearme.
LAURA. ¿Qué decís? ¿Y fuisteis mujer para consentirlo?
SEÑORA DE POLICHINELA. Luego cree componerlo con traerme algún regalo.
SIRENA. ¡Menos mal! Que hay maridos que no lo componen con nada. (_Vanse
todas por la primera derecha._)
ESCENA IX
LEANDRO y CRISPÍN, que salen por la segunda derecha.
CRISPÍN. ¿Qué tristeza, qué abatimiento es ése? ¡Con mayor alegría pensé
hallarte!
LEANDRO. Hasta ahora no me vi perdido; hasta ahora no me importó menos
perderme.[72.1] Huyamos, Crispín; huyamos de esta ciudad antes de que
nadie pueda descubrirnos y vengan a saber lo que somos.
CRISPÍN. Si huyéramos, es cuando todos lo sabrían y cuando muchos
corrieran hasta detenernos y hacernos volver a nuestro pesar, que no
parece bien ausentarnos con tanta descortesía, sin despedirnos de gente
tan atenta.
LEANDRO. No te burles, Crispín, que estoy desesperado.
CRISPÍN. ¡Así eres! Cuando nuestras esperanzas llevan mejor camino.
LEANDRO. ¿Qué puedo esperar? Quisiste que fingiera un amor, y mal sabré
fingirlo.
CRISPÍN. ¿Por qué?
LEANDRO. Porque amo, amo con toda verdad y con toda mi alma.
CRISPÍN. ¿A Silvia? ¿Y de eso te lamentas?
LEANDRO. ¡Nunca pensé que pudiera amarse de este modo! ¡Nunca pensé que
yo pudiera amar! En mi vida errante por todos los caminos, no fui
siquiera el que siempre pasa, sino el que siempre huye, enemiga la
tierra, enemigos los hombres, enemiga la luz del sol. La fruta del
camino, hurtada, no ofrecida, dejó acaso en mis labios algún sabor de
amores, y alguna vez, después de muchos días azarosos, en el descanso de
una noche, la serenidad del cielo me hizo soñar con algo que fuera[72.2]
en mi vida como aquel cielo de la noche que traía a mi alma el reposo
de su serenidad. Y así esta noche en el encanto de la fiesta... me
pareció que era un descanso en mi vida... y soñaba... ¡He soñado! Pero
mañana será otra vez la huida azarosa, será la Justicia que nos
persigue... y no quiero que me halle aquí, donde está ella, donde ella
pueda avergonzarse de haberme visto.
Public-domain text, read in full here on John Shaqi.
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