Tres Comedias : $b Sin querer; De pequenas causas...; Los intereses creadosBenavente, Jacinto
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Tres Comedias : $b Sin querer; De pequenas causas...; Los intereses creados
Benavente, Jacinto
Comedy plays; Spanish drama; Spanish language -- Readers
CRISPÍN. Yo creí ver que eras acogido con agrado... Y no fui yo solo en
advertirlo. Doña Sirena y nuestros buenos amigos el Capitán y el Poeta
le hicieron de ti los mayores elogios. A su excelente madre, la señora
Polichinela, que sólo sueña emparentar con un noble, le pareciste el
yerno de sus ilusiones. En cuanto al señor Polichinela...
LEANDRO. Sospecha de nosotros..., nos conoce...
CRISPÍN. Sí; al señor Polichinela no es fácil engañarle como a un hombre
vulgar. A un zorro viejo como él hay que engañarle con lealtad. Por eso
me pareció el mejor medio prevenirle de todo.
LEANDRO. ¿Cómo?
CRISPÍN. Sí; él me conoce de antiguo... Al decirle que tú eres mi amo
supuso, con razón, que el amo sería digno del criado. Y yo, por
corresponder a su confianza, le advertí que de ningún modo consintiera
que hablaras con su hija.
LEANDRO. ¿Eso hiciste? ¿Y qué puedo esperar?
CRISPÍN. ¡Necio eres! Que el señor Polichinela ponga todo su empeño en
que no vuelvas a ver a su hija.
LEANDRO. ¡No lo entiendo!
CRISPÍN. Y que de este modo sea nuestro mejor aliado, porque bastará que
él se oponga, para que su mujer le lleve la contraria y su hija se
enamore de ti más locamente. Tú no sabes lo que es una joven, hija de
un padre rico, criada en el mayor regalo, cuando ve por primera vez en
su vida que algo se opone a su voluntad. Estoy seguro de que esta misma
noche, antes de terminar la fiesta, consigue burlar la vigilancia de su
padre para hablar todavía contigo.
LEANDRO. ¿Pero no ves que nada me importa del señor Polichinela ni del
mundo entero? Que es a ella, sólo a ella, a quien yo no quiero parecer
indigno y despreciable..., a quien yo no quiero mentir.
CRISPÍN. ¡Bah! ¡Deja locuras! No es posible retroceder. Piensa en la
suerte que nos espera si vacilamos en seguir adelante. ¿Que te has
enamorado? Ese amor verdadero nos servirá mejor que si fuera fingido.
Tal vez de otro modo hubieras querido ir demasiado de prisa; y si la
osadía y la insolencia convienen para todo, sólo en amor sienta bien a
los hombres algo de timidez. La timidez del hombre hace ser más
atrevidas a las mujeres. Y si lo dudas, aquí tienes a la inocente
Silvia, que llega con el mayor sigilo y sólo espera para acercarse a ti
que[74.1] yo me retire o me esconda.
LEANDRO. ¿Silvia dices?
CRISPÍN. ¡Chito! ¡Que pudiera espantarse! Y cuando esté a tu lado, mucha
discreción..., pocas palabras, pocas... Adora, contempla, admira, y deja
que hable por ti el encanto de esta noche azul, propicia a los amores, y
esa música que apaga sus sones entre la arboleda y llega como triste de
la alegría de la fiesta.
LEANDRO. No te burles, Crispín; no te burles de este amor que será mi
muerte.
CRISPÍN. ¿Por qué he de burlarme? Yo sé bien que no conviene siempre
rastrear. Alguna vez hay que volar por el cielo para mejor dominar la
tierra. Vuela tú ahora; yo sigo[75.1] arrastrándome. ¡El mundo será
nuestro! (_Vase por la segunda izquierda._)
ESCENA ÚLTIMA
Public-domain text, read in full here on John Shaqi.
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