Aunque demasiadas veces se silencie, cabe recordar que el verdadero
inventor del ebook es Michael Hart. Si tomamos la palabra "ebook" en su
sentido etimológico – a saber un libro digital para difusión bajo la
forma de un archivo electrónico - habría nacido con el Proyecto
Gutenberg en julio de 1971, 30 años antés de los diversos lanzamientos
comerciales que salpicaron el principio de los años 2000 con los ebooks
de Amazon, Barnes & Noble, Gemstar y demás.
# Decenas de miles de descargas al día
La demanda es enorme, a prueba de ello el número de descargas, que se
cifran en decenas de miles diarias.
A fecha del 31 de julio de 2005, se cuenta con 37.532 archivos
descargados al día, 243.808 archivos a la semana y 1.154.765 archivos
al mes.
A fecha del 6 de mayo de 2007, se cuenta con 89.841 archivos
descargados al día, 697.818 archivos a la semana y 2.995.436 archivos
al mes.
A fecha del 15 de noviembre de 2010, se cuenta con 130.524 archivos
descargados al día, 888.520 archivos a la semana y 3.582.153 archivos
al mes.
Y esto sólo concierne el sitio web de descargas principal, ibiblio.org
(basado en la Universidad de Carolina del Norte, Estados Unidos), que
alberga también el sitio web del Proyecto Gutenberg. El segundo sitio
web de descargas es el del Internet Archive, que también sirve de copia
de seguridad y le proporciona al
Proyecto Gutenberg une capacidad de almacenamiento ilimitada.
Un Top 100 inventaria los cien títulos y los cien autores que más han
sido descargados durante el día, la semana y el mes.
El Proyecto Gutenberg dispone de 40 sitios web espejo repartidos en
toda la planeta, y aún necesita encontrar otros. Los archivos también
circulan en modo P2P (peer-to-peer), lo que permite a cualquier
utilizador intercambiar directamente archivos con otro utilizador.
Los libros del Proyecto Gutenberg pueden ayudar a colmar la fractura
digital. Es muy sencillo descargarlos en un ordenador o un dispositivo
móvil de segunda mano que no cuestan más de unos dólares o decenas de
dólares.
# Hacia el futuro
Más adelante, quizás se pueda contemplar la idea de una traducción
simultánea a unos cien idiomas, utilizando un programa de traducción
automática con un margen de fiabilidad del orden de 99% en el futuro.
Los textos generados por el software de traducción automática pasarían
luego en manos de traductores (no máquinas, sino seres humanos) para
hacerles algunos retoques, siguiendo un modelo parecido al de la
tecnología OCR, que no puede prescindir de los correctores (no de los
software, sino de los seres humanos) para ofrecer un contenido de
calidad óptima.
Public-domain text, read in full here on John Shaqi.
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