Argentina, Legend and HistoryBlasco Ibáñez, Vicente
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Argentina, Legend and History
Blasco Ibáñez, Vicente
Argentina; Argentina -- History; Spanish language -- Readers
El anverso y el reverso de ese momento histórico están representados,
respectivamente, en la composición del Congreso por una parte, y la
composición de los partidos en lucha, por la otra. El Congreso era la
expresión más acabada de la cultura del virreinato; sus miembros,
productos de las universidades de Córdoba,[528] de Charcas,[529] de
Santiago de Chile,[530] del Colegio de San Carlos,[531] todos ellos
competentes, poseídos del patriotismo más acendrado. Como sombrío
contraste, véase el estado general del país,[532] según lo pintó uno de
los más ilustres miembros del Congreso:[533] "Divididas las provincias,
desunidos los pueblos y aun los mismos ciudadanos, rotos los lazos de la
Unión social, inutilizados los resortes todos para mover la máquina,
erigidos los gobiernos sobre bases débiles y viciosas, chocados entre
sí los intereses[534] comunes y particulares de los pueblos,
negándose[535] algunos al reconocimiento de una autoridad común,
enervadas las fuerzas del estado, agotadas las fuentes de la pública
prosperidad, paralizados los arbitrios para darles un curso conveniente,
pujante en gran parte el vicio y extinguidas las virtudes sociales (o
por no conocidas o por inconciliables con el sistema de una libertad mal
entendida), conducidos, en fin, los pueblos por senderos extraños--pero
análogos a tan funestos principios--a una espantosa anarquía (mal el más
digno de temerse en el curso de una revolución iniciada por meditados
planes, sin cálculo en sus progresos y sin una prudente previsión en sus
fines), ¿qué dique más poderoso podía oponerse a este torrente de males
políticos que amenazaban absorber la patria y sepultarla en sus ríos que
la instalación de un gobierno que salvase la unidad de las provincias,
conciliase su voluntad y reuniera los votos, concentrando en sí el
poder?"
A la anterior pintura habría que agregar que la[536] revolución estaba
en una situación desesperada, cercadas como se hallaban las provincias
por fuerzas españolas en Chile y en el Alto Perú. El[537] Congreso
mismo debió trasladarse a Buenos Aires ante la aproximación del enemigo,
que bajaba del[538] Norte.
En tales condiciones la valiente declaración de la Independencia, el 9
de julio de 1816, salvó la suerte de las armas galvanizando los
entusiasmos del ejército y convirtiendo la revolución en invasora: pocos
meses después, en efecto, San Martín cruzará los Andes para batir a
España en Chile, desde donde, unidos los argentinos y los chilenos,
iniciarían la expedición libertadora que heriría al enemigo en su
corazón, Lima, para luego[539] engrosar el ejército de Bolívar a quien
tocaría[540] dar el golpe definitivo al poder español en América.[541]
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