Argentina, Legend and HistoryBlasco Ibáñez, Vicente
History
Argentina, Legend and History
Blasco Ibáñez, Vicente
Argentina; Argentina -- History; Spanish language -- Readers
escuela de méritos y de honores para los servidores del país, las
prácticas apenas atemperadas del paternalismo ancestral, han creado el
anhelo del bien público llevado con extrema frecuencia hasta el
sacrificio personal. Y si esta excesiva actividad central acaso obra,
según se ha dicho ya, inhibiendo las actividades locales, no hay[519]
duda que ha contribuído a revestir la función política de mayor dignidad
y a darle el carácter de una defensa contra los avances del
capitalismo. Un tipo tal de democracia traerá tal vez cierto exceso de
intervención oficial que no se advierte en las democracias más
homogéneas, en las que el estado recibe toda la savia de los estratos
inferiores de la sociedad; pero sin duda evita la maléfica influencia de
los poderosos intereses privados, de cuya presión son a veces
resultado[520] legislaciones que disimuladamente los sirven.
Si la legislación constructiva y la demagogia destructiva constituyen
respectivamente el anverso y el reverso de la vida nacional, en pocos
momentos de la historia argentina se exhiben con mayor evidencia ni en
forma más irreconciliable que en[521] el acto de celebrarse el Congreso
de Tucumán. Se iniciaba esta asamblea después de seis años[522] de rotas
las hostilidades con la madre Patria y sucedía a una serie de esfuerzos
por dar forma política definitiva a la nueva nación. El Congreso era un
incidente en el proceso idealista y llevaba[523] involucrados todos los
caracteres de este último.[524] Así, no fué, ni podía ser, una emanación
normal de las voluntades populares. Sus organizadores "poco se cuidaron
de dar a la asamblea un origen democrático" y apenas representaba ésta
una parte de las "provincias unidas" en cuyo nombre hablaba. Los
caudillos habían aparecido. Uno[525] de ellos atraía hacia sí a Córdoba,
Uruguay, Entre Ríos, Corrientes, y poco después a Santa Fé, mientras el
Paraguay se mantenía en su aislamiento. El Congreso procuró pacificar a
los rebeldes decretando indultos generales, envió delegados para calmar
desavenencias entre aquellos y hasta empleó la fuerza para sofocar
sediciones que estallaban a su alrededor. Las actividades[526] del
Congreso eran, pues, denegatorias de todo carácter representativo y
significaban el ejercicio de una actividad que se invocaba en nombre de
los principios absolutos más bien que en los de la representación, por
mucho que se estirara el significado de ese concepto. Dada la
descomposición a que en los seis años de guerra habían conducido los
excesos del individualismo desenfrenado, el Congreso se abrogó la misión
tutelar a que se sentía llamado, ejerciendo una acción realmente
ejecutiva que lo distrajo de los propósitos cardinales para que había
sido convocado, es decir, la declaración de la independencia y para
redactar la constitución que habría de regir la nueva nación.[527]
Public-domain text, read in full here on John Shaqi.
Reviews
Reviews
No reviews yet
Be the first to share your thoughts on this work.
Elsewhere in the archive
Join the Discussion
Join the discussion
Sign in to leave a comment or review.
Sign InorCreate an account