Argentina, Legend and HistoryBlasco Ibáñez, Vicente
History
Argentina, Legend and History
Blasco Ibáñez, Vicente
Argentina; Argentina -- History; Spanish language -- Readers
Aunque el Congreso no dió al país la constitución que de aquél se
esperaba, salvó, como se ha visto,[550] la suerte de la democracia. Por
este solo hecho la posteridad le ha perdonado su ofuscación, sus
vacilaciones entre el régimen republicano federal por el cual se
pronunció primero y el centralista que luego adoptó, y hasta las
veleidades monárquicas en que más tarde reincidió. En cambio, la luz que
encendió en aquella hora vespertina señaló constantemente el puerto
seguro a los pueblos que estuvieron a punto de extraviarse para siempre
cuando cerró la larga noche de la[551] anarquía.
BUENOS AIRES EN 1815
VICENTE FIDEL LÓPEZ
(TITLE: =Buenos Aires=. The name Buenos Aires goes back to two legends.
The one says that on landing the settlers exclaimed, "=¡Qué buenos
aires!=", whence the name. The other, and more likely one, says that the
sailors, hard pressed by bad weather, made vows to "=la Virgen de Buenos
Aires=", their patron saint, and upon landing safely named the place
Buenos Aires, in gratitude to her.)
Se necesita hacer un esfuerzo de imaginación para comprender hoy lo que
era Buenos Aires ahora setenta años. La porción urbana que servía de
asiento a la iniciativa política y gubernamental de la comuna, ocupaba
un radio bastante modesto. Tomando por texto el plano de la ciudad, que,
por orden del virrey Avilés, levantó en el año de 1800 el señor don
Pedro Cerviño, agrimensor y piloto muy competente, se ve que los
_suburbios_, es decir, la parte en que no había paredes sino cercos de
_tunales_, comenzaban, por el sur, en las manzanas limitadas hoy por las
calles de Méjico y de Chile. A ese lado, la ciudad quedaba separada de
sus orillas por esa _avenida_ caudalosa de las lluvias que llaman el
_tercero_ del[552] sur, cuyo nombre antiguo era el _Puente de los
Granados_, porque atravesaba terrenos de la propiedad de la familia de
este nombre, a la que pertenecía la virtuosísima madre de nuestro amigo
y co-redactor D. Juan María Gutiérrez.[553] Allí comenzaban ya los
cercos que encerraban una infinidad de huecos o eriales atravesados por
sendas, y en cuya extensión vivían, en casas muy modestas, no sólo las
familias pobres, sino también un extenso número de las de mediana
condición, sin necesidad y sin idea ninguna de la riqueza. El amueblado
de una familia común podía calcularse, cuando más, entre cien y ciento
cincuenta pesos de plata. Duraba de una generación a la otra, y no se
renovaba jamás sino por piezas insignificantes. La mesa y el
mantenimiento se reducía, en general, al gasto de dos a[554] cuatro
reales por día, sin dejar de ser abundante y suculenta, porque todos
tenían aves y verduras en sus corrales, y lo único que se compraba era
la carne y el pan.
Public-domain text, read in full here on John Shaqi.
Reviews
Reviews
No reviews yet
Be the first to share your thoughts on this work.
Elsewhere in the archive
Join the Discussion
Join the discussion
Sign in to leave a comment or review.
Sign InorCreate an account