Argentina, Legend and HistoryBlasco Ibáñez, Vicente
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Argentina, Legend and History
Blasco Ibáñez, Vicente
Argentina; Argentina -- History; Spanish language -- Readers
La retina no puede abarcar los muelles, que se[624] pierden de vista;
las dársenas llenas de buques, que se esfuman en el horizonte; los
almacenes y elevadores de trigo, altos y majestuosos como catedrales;
las arboledas que siguen la ribera; las calzadas polvorientas por donde
pasan trenes y rosarios interminables de carretas. Detrás, altos
edificios y suaves rampas marcan una altura, una cuchilla de tierra, el
perfil de una meseta de contornos pulidos por el secular arrastre del
río; y sobre esta meseta se extiende la urbe, uniforme, baja, monótona,
pero de una grandiosidad inabarcable; una ondulación de tejados grises,
que se pierde en el horizonte, que avanza tierra adentro, borrando toda
idea de límites, desorientando a las imaginaciones, que en vano pugnan
por abrazarla; un caparazón gigantesco, en el cual cada escama es la
cubierta de una vivienda; un escudo inmenso e igual, del que sobresalen
torres y cúpulas como un adorno de clavos, y borlones de seda verde, que
son frondosos jardines.
Los que llegan se sienten intimidados por esta enormidad. La capital
gigantesca parece caer sobre ellos con mortal gravitación.
--¡Qué grande!... ¡Qué grande!...
¡Adiós arrogantes propósitos de conquista, gallardías audaces de
dominación y rápido encumbramiento! Es la ciudad la que conquista a los
recién venidos, la que los hace sus esclavos, tímidos y sumisos, con
sólo mostrarse un momento, fría y casi dormida entre las brumas del
amanecer.
Muchos de los que llegan nacieron en una aldea o en el campo; no han
visto otras ciudades que las de los puertos de embarque, y quedan
espantados, enmudecidos por el respeto y el pavor a la vista de esta
gran metrópoli de rápidas transformaciones, que todo lo encuentra
estrecho, que rompe cada cinco años el traje de albañilería que le
fabrican los hombres, y crece y crece, no reconociendo fronteras en su
desarrollo.
[Illustration: BUENOS AIRES: LOS ELEVADORES
_Copyright by Newman Traveltalks and Brown & Dawson, N. Y._]
Lisboa es más escenográfica, con su caserío en cuesta que permite
apreciar las grandezas de[625] la edificación: Río Janeiro realza su
belleza arquitectónica dentro de un estuche de verdura, entre montañas
que forman un marco rosado a la copa de su bahía; pero los emigrantes
experimentan una impresión más profunda, de asombro y anonadamiento, a
la vista de Buenos Aires. Sus frentes se contraen; sus ojos miran con
incertidumbre.
--¡Qué grande!... ¡Qué grande!...
Y todos piensan con una emoción parecida al miedo, en lo que les aguarda
dentro de este caserío achatado, monótono, infinito, igual a la concha
protectora de una gran bestia prehistórica.
Avanza lentamente el transatlántico, con ligeras pausas de inmovilidad,
como si fuese tanteando el camino para evitarse un encontrón. Navega
entre diques, y va a atracar dulcemente en un amplio muelle defendido
por una cubierta de acero y cristales, como una estación de ferrocarril.
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