Argentina, Legend and HistoryBlasco Ibáñez, Vicente
History
Argentina, Legend and History
Blasco Ibáñez, Vicente
Argentina; Argentina -- History; Spanish language -- Readers
Poetas populares y poetas cultos han cantado hermosamente la leyenda de
Santos Vega. La crítica le ha encontrado hoy un sentido épico. El[232]
diablo es la moderna civilización, que, con las máquinas y fábricas de
su portentosa técnica, vence al gaucho y lo desaloja de sus vastos
dominios. Como los primitivos cantores no podían prever este destino
del gaucho, el símbolo viene a ser posterior, y, en realidad, no
encuadra sino vagamente y por coincidencia en los verdaderos términos de
la leyenda. Su origen está más bien, a mi juicio, en la doctrina bíblica
del _Génesis_. Como los metafísicos[233] la adaptaron a la filosofía con
su concepto de la "edad de oro", los gauchos la traducen en su leyenda
de Santos Vega. Santos Vega en la Pampa fue Adán en el Paraíso
Terrestre, antes de incurrir en el pecado original. Su "prenda" ocupa el
mismo lugar secundario de Eva. El demonio tienta su orgullo de dueño y
señor de la[234] llanura. Él, estimulado por la presencia de la morocha,
acepta el reto, y es vencido. El demonio lo desaloja de sus dominios. El
ombú hace, aunque imperfectamente, el papel del árbol de la ciencia y
del bien y del mal. Lo cierto es que la ciencia vencedora, el arte del
demonio, se identifica al mal, contraponiéndola al bien, al arte
espontáneo, a la inspiración del payador que viene de Dios. Así, aunque
traidoramente vencido por sobrehumanas fuerzas, y quizá por su misma
derrota tan trágicamente humana, Santos Vega queda triunfante en el alma
del pueblo, y su sombra ha de verse pasar a la distancia mientras exista
un palmo de tierra argentina.
LA TRADICIÓN DE LUCÍA MIRANDA
C. O. BUNGE
Apenas descubierto el estuario que se llamaría más tarde río de La
Plata, sin dejarse intimidar por la trágica muerte de su glorioso
descubridor, don Juan Díaz de Solís, remontó en 1526 sus
majestuosas[235] aguas don Sebastián Gaboto, marino veneciano[236] al
servicio de España. Penetrando por primera vez en el río Paraná, fundó,
en la desembocadura del río Carcarañá, sobre su margen izquierda, el
fuerte del Espíritu Santo. Clavada allí la bandera de Castilla, dejó el
fuerte a cargo de su guarnición, subió hasta las cataratas del Iguazú, y
luego, por diversas circunstancias regresó a España.
[Illustration: CARLOS OCTAVIO BUNGE]
Dos años habían pasado desde la partida de Gaboto, y el fuerte del
Espíritu Santo conservaba su paz inalterable. Gobernábalo un hombre de
distinguido mérito, don Nuño de Lara, en quien delegó Gaboto el mando.
Una severa disciplina, sostenida por el ejemplo, quitaba a los suyos
toda[237] ocasión de desmandarse. Por su propia seguridad, los españoles
mantenían pacífico trato con una vecina tribu de indios, los timbúes. La
buena inteligencia y los oficios de la cordialidad más expresiva
apretaban de día en día los nudos de esa útil alianza.
Public-domain text, read in full here on John Shaqi.
Reviews
Reviews
No reviews yet
Be the first to share your thoughts on this work.
Elsewhere in the archive
Join the Discussion
Join the discussion
Sign in to leave a comment or review.
Sign InorCreate an account