Argentina, Legend and HistoryBlasco Ibáñez, Vicente
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Argentina, Legend and History
Blasco Ibáñez, Vicente
Argentina; Argentina -- History; Spanish language -- Readers
Verdadera o fantástica, esta tradición ha perdurado en la mente de los
habitantes del río de la Plata. Dos siglos y medio después de que
ocurrió o pudo ocurrir el épico y luctuoso suceso, servía[243] él de
argumento a una hermosa tragedia de corte clásico, en verso y tres
actos, titulada _Siripo_. Su autor, el doctor Manuel José de Labardén,
que nació en Buenos Aires en 1754 y murió probablemente poco antes de la
gloriosa revolución de 1810, puede considerarse el más antiguo de los
poetas cultos de la literatura argentina. Su obra, en sonoros
hendecasílabos castellanos, representóse en el llamado _Corral_.
Componíase este sitio, que[244] hacía las veces de teatro, de un terreno
rodeado de un cerco o muralla baja y algún rancho en el fondo, para
guardar sus vituallas o adminículos. Una chispa de un cohete disparado
en la iglesia[245] de San Juan con motivo de celebrarse una fiesta
religiosa, ocasionó un incendio que redujo a cenizas el rancho. En el
incendio se quemó el precioso manuscrito de la tragedia, conservándose
sólo algunos largos fragmentos. Perdida la obra de Labardén, las sombras
familiares y heroicas de Lucía Miranda, Sebastián Hurtado, Mangoré y
Siripo esperan, pues, el poeta que las cante en las nuevas generaciones
de argentinos.
EL LUCERO DEL MANANTIAL
EPISODIO DE LA DICTADURA DE DON JUAN MANUEL ROSAS
MANUELA GORRITI
I. María
Era la hora en que calla el áspero relincho del potro salvaje; en que el
"cucuyo" se adormece sobre el sinuoso tronco de los algarrobos, y en que
el misterioso "pacui" comienza su lamentable[246] canto. La luna alzaba
su disco brillante tras los cardos de la inmensa llanura; y su argentado
rayo, deslizándose entre el frondoso ramaje de los "ombús" y las góticas
ojivas de la ventana, bañaba con ardor el dulce rostro de María.
¡Viajeros del Plata! En vuestras lejanas excursiones en las campañas,
¿oísteis hablar de María?[247] Su recuerdo vive todavía en las
tradiciones del Sur. María era la flor más bella que acarició la brisa
tibia de la Pampa. Alta y esbelta como el junco azul de los arroyos,
semejábale también en su elegante flexibilidad. Sombreaba su hermosa
frente una espléndida cabellera que se extendía en negros espirales
hasta la orla de su vestido. Sus ojos, en frecuente contemplación del
cielo, habían robado a las estrellas su mágico fulgor; y su voz dulce y
melancólica como el postrer sonido del arpa, tenía inflecciones de
entrañable ternura que conmovían el corazón como una caricia. Y cuando
en el silencio de la noche se elevaba cantando las alabanzas del Señor,
los pastores de los vecinos campos se prosternaban creyendo escuchar la
voz de algún ángel extraviado en el espacio. El viajero que la divisaba
a lo lejos pasar envuelta en su blanco velo de virgen a la luz del
crepúsculo, bajo la sombra de los sauces, exclamaba: "¡Es una hada!"
Pero los habitantes del "pago" respondían: "Es la hija del comandante,
el _Lucero del Manantial_."
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