Tres Comedias : $b Sin querer; De pequenas causas...; Los intereses creados — John Shaqi
Tres Comedias : $b Sin querer; De pequenas causas...; Los intereses creadosBenavente, Jacinto
General
Tres Comedias : $b Sin querer; De pequenas causas...; Los intereses creados
Benavente, Jacinto
Comedy plays; Spanish drama; Spanish language -- Readers
ARLEQUÍN. Vagando por los campos que rodean esta ciudad, lo mejor de
ella sin duda alguna, creo que sin pensarlo hemos venido a dar frente a
la hostería. ¡Animal de costumbre es el hombre! ¡Y dura costumbre la de
alimentarse cada día!
CAPITÁN. ¡La dulce música de vuestros versos me distrajo de mis
pensamientos! ¡Amable privilegio de los poetas!
ARLEQUÍN. ¡Que no les impide carecer de todo! Con temor llego a la
hostería. ¿Consentirán hoy en fiarnos? ¡Válgame vuestra espada!
CAPITÁN. ¿Mi espada? Mi espada de soldado como vuestro plectro de poeta,
nada valen en esta ciudad de mercaderes y de negociantes... ¡Triste
condición es la nuestra!
ARLEQUÍN. Bien decís. No la sublime poesía, que sólo canta de nobles y
elevados asuntos; ya ni sirve poner el ingenio a las plantas de los
poderosos para elogiarlos o satirizarlos; alabanzas o diatribas no
tienen valor para ellos; ni agradecen las unas ni temen las otras. El
propio Aretino[47.1] hubiera muerto de hambre en estos tiempos.
CAPITÁN. ¿Y nosotros, decidme? Porque fuimos vencidos en las últimas
guerras, más que por el enemigo poderoso, por esos indignos traficantes
que nos gobiernan y nos enviaron a defender sus intereses sin fuerzas y
sin entusiasmo, porque nadie combate con fe por lo que no estima; ellos,
que no dieron uno de los suyos para soldado ni soltaron moneda sino a
buen interés y a mejor cuenta, y apenas temieron verla perdida
amenazaron con hacer causa con el enemigo, ahora nos culpan a nosotros y
nos maltratan y nos menosprecian y quisieran ahorrarse la mísera soldada
con que creen pagarnos, y de muy buena gana nos despedirían si no
temieran que un día todos los oprimidos por sus maldades y tiranías se
levantaran contra ellos. ¡Pobres de ellos[48.1] si ese día nos
acordamos de qué parte están la razón y la justicia!
ARLEQUÍN. Si así fuera..., ese día me tendréis a vuestro lado.
CAPITÁN. Con los poetas no hay que contar para nada, que es vuestro
espíritu como el ópalo, que a cada luz hace diversos visos. Hoy os
apasionáis por lo que nace y mañana por lo que muere; pero más
inclinados sois a enamoraros de todo lo ruinoso por melancólico.[48.2] Y
como sois por lo regular poco madrugadores, más veces visteis morir el
sol que amanecer el día, y más sabéis de sus ocasos que de sus auroras.
ARLEQUÍN. No lo diréis por mí, que he visto amanecer muchas veces cuando
no tenía donde acostarme. ¿Y cómo queríais que cantara al día, alegre
como alondra, si amanecía tan triste para mí? ¿Os decidís a probar
fortuna?
CAPITÁN. ¡Qué remedio! Sentémonos, y sea lo que disponga nuestro buen
hostelero.
ARLEQUÍN. ¡Hola! ¡Eh! ¿Quién sirve? (_Llamando en la hostería._)
ESCENA IV
DICHOS; el HOSTELERO. Después los MOZOS, LEANDRO y CRISPÍN, que
salen a su tiempo de la hostería.
HOSTELERO. ¡Ah, caballeros! ¿Sois vosotros?[48.3] Mucho lo siento, pero
hoy no puedo servir a nadie en mi hostería.
CAPITÁN. ¿Y por qué causa, si puede saberse?
Public-domain text, read in full here on John Shaqi.
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