Tres Comedias : $b Sin querer; De pequenas causas...; Los intereses creadosBenavente, Jacinto
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Tres Comedias : $b Sin querer; De pequenas causas...; Los intereses creados
Benavente, Jacinto
Comedy plays; Spanish drama; Spanish language -- Readers
¡Noche, poesía, locuras de amante!...
¡Todo ha de servirnos en esta ocasión!
¡El triunfo es seguro! ¡Valor y adelante!
¿Quién podrá vencernos si es nuestro el amor?
(_Silvia y Leandro, abrazados, se dirigen muy despacio a la primera
derecha. Crispín los sigue sin ser visto por ellos. El telón va bajando
muy despacio._)
ACTO SEGUNDO
CUADRO TERCERO
Sala en casa de Leandro
ESCENA PRIMERA
CRISPÍN, el CAPITÁN, ARLEQUÍN. Salen por la segunda derecha, o sea el
pasillo.
CRISPÍN. Entrad, caballeros, y sentaos con toda comodidad. Diré que os
sirvan algo... ¡Hola! ¡Eh! ¡Hola!
CAPITÁN. De ningún modo. No aceptamos nada.
ARLEQUÍN. Sólo venimos a ofrecernos a tu señor, después de lo que hemos
sabido.
CAPITÁN. ¡Increíble traición, que no quedará sin castigar! ¡Yo te
aseguro que si el señor Polichinela se pone al alcance de mi mano...!
ARLEQUÍN. ¡Ventaja de los poetas! Yo siempre le tendré al alcance de mis
versos... ¡Oh! La tremenda sátira que pienso dedicarle... ¡Viejo dañino,
viejo malvado!
CAPITÁN. ¿Y dices que tu amo no fue siquiera herido?
CRISPÍN. Pero pudo ser muerto. ¡Figuraos! ¡Una docena de espadachines
asaltándole de improviso! Gracias a su valor, a su destreza, a mis
voces...
ARLEQUÍN. ¿Y ello sucedió anoche, cuando tu señor hablaba con Silvia por
la tapia de su jardín?
CRISPÍN. Ya mi señor había tenido aviso...; pero ya le conocéis: no es
hombre para intimidarse por nada.
CAPITÁN. Pero debió advertirnos...
ARLEQUÍN. Debió advertir al señor Capitán. Él le hubiera acompañado
gustoso.
CRISPÍN. Ya conocéis a mi señor. Él solo se basta.
CAPITÁN. ¿Y dices que por fin conseguiste atrapar por el cuello a uno de
los malandrines, que confesó que todo estaba preparado por el señor
Polichinela para deshacerse de tu amo?...
CRISPÍN. ¿Y quién sino él podía tener interés en ello? Su hija ama a mi
señor; él trata de casarla a su gusto; mi señor estorba sus planes, y el
señor Polichinela supo toda su vida cómo suprimir estorbos. ¿No enviudó
dos veces en poco tiempo? ¿No heredó en menos a todos sus parientes,
viejos y jóvenes? Todos lo saben, nadie dirá que le calumnio... ¡Ah! La
riqueza del señor Polichinela es un insulto a la humanidad y a la
justicia. Sólo entre gente sin honor puede triunfar impune un hombre
como el señor Polichinela.
ARLEQUÍN. Dices bien. Y yo en mi sátira he de decir todo eso... Claro
que sin nombrarle, porque la poesía no debe permitirse tanta licencia.
CRISPÍN. ¡Bastante le importará a él de vuestra sátira!
CAPITÁN. Dejadme, dejadme a mí, que como[79.1] él se ponga al alcance de
mi mano... Pero bien sé que él no vendrá a buscarme.
CRISPÍN. Ni mi señor consentiría que se ofendiera al señor Polichinela.
A pesar de todo, es el padre de Silvia. Lo que importa es que todos
sepan en la ciudad cómo mi amo estuvo a punto de ser asesinado; cómo no
puede consentirse que ese viejo zorro contraríe la voluntad y el corazón
de su hija.
ARLEQUÍN. No puede consentirse; el amor está sobre todo.
Public-domain text, read in full here on John Shaqi.
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