Argentina, Legend and HistoryBlasco Ibáñez, Vicente
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Argentina, Legend and History
Blasco Ibáñez, Vicente
Argentina; Argentina -- History; Spanish language -- Readers
veces que inspire horror el contacto del asesino. El estanciero Don Juan
Manuel de Rosas, antes de ser hombre público, había hecho de su
residencia una especie de asilo para los homicidas, sin que jamás
consintiese en su servicio a los ladrones; preferencias que se
explicarían fácilmente por su carácter de gaucho propietario, si su
conducta posterior no hubiese revelado afinidades[170] que han llenado
de espanto al mundo.
En cuanto a los juegos de equitación, bastaría[171] indicar uno de los
muchos en que se ejercitan, para juzgar del arrojo que para entregarse a
ellos se requiere. Un gaucho pasa a todo escape por enfrente de sus
compañeros. Uno le arroja un[172] tiro de bolas, que en medio de la
carrera maniata el caballo. Del torbellino de polvo que levanta éste al
caer vese salir al jinete corriendo seguido del caballo,[173] a quien
el impulso de la carrera interrumpida hace avanzar obedeciendo a las
leyes de la física. En este pasatiempo se juega la vida, y a veces se
pierde.
[Illustration: GAUCHO EN EL ACTO DE ARROJAR UN TIRO DE BOLAS
_Hutchinson, Buenos Aires and Argentine Gleanings_]
¿Creeráse que estas proezas y la destreza y la audacia en el manejo del
caballo son la base de las grandes ilustraciones que han llenado con su
nombre la República Argentina y cambiado la faz del país? Nada es más
cierto, sin embargo. No es mi ánimo persuadir a que el asesinato y el
crimen hayan sido siempre una escala de ascensos. Millares son los
valientes que han parado en bandidos[174] oscuros; pero pasan de
centenares los que a esos hechos han debido su posición. En todas las
sociedades despotizadas, las grandes dotes naturales van a perderse en
el crimen; el =genio=[175] romano que conquistara el mundo, es hoy el[176]
terror de los Lagos Pontinos,[177] y los Zumalacárregui,[178] los Mina
españoles, se encuentran a centenares en Sierra Leona. Hay una necesidad
para el hombre[179] de desenvolver sus fuerzas, su capacidad y su
ambición, que cuando faltan los medios legítimos,[180] él se forja un
mundo con su moral y sus leyes aparte, y en él se complace en mostrar
que había nacido Napoleón o César.
Con esta sociedad, pues, en que la cultura del espíritu es inútil o
imposible, donde los negocios municipales no existen, donde el bien
público es una palabra sin sentido, porque no hay público, el hombre
dotado eminentemente se esfuerza por producirse, y adopta para ello los
medios y caminos que encuentra. El gaucho será un malhechor o un
caudillo, según el rumbo que las cosas tomen en el momento en que ha
llegado a hacerse notable.
Public-domain text, read in full here on John Shaqi.
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