Tres Comedias : $b Sin querer; De pequenas causas...; Los intereses creadosBenavente, Jacinto
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Tres Comedias : $b Sin querer; De pequenas causas...; Los intereses creados
Benavente, Jacinto
Comedy plays; Spanish drama; Spanish language -- Readers
LUISA. ¿Por qué no? Mira, a las mujeres lo que nos halaga es que por
nuestro cariño se transformen los hombres en otros. El cariño es siempre
revolucionario, y para el caso lo mismo da que diga la gente:
«Fulanito,[7.1] que era tan simple, cómo se va avispando[7.2] desde que
usted le quiere.» O que diga: «Menganito, un hombre de tanto talento,
¡qué tonterías[7.3] hace desde que se ha enamorado de usted!» Por eso yo
no me casaría con un santo... ¿Qué iba yo a cambiar[7.4] en un santo?
Pero un hombre, así... algo extraviado... que se dejara convertir poco a
poco. ¡Qué bonito! Querer a un hombre, casarse con él y, al poco tiempo,
que aquel hombre sea otro hombre...
PEPE. Un marido de gran espectáculo, con mutaciones.[7.5]
LUISA. Ahí tienes lo que me parece imposible contigo: porque tú no eres
bueno ni malo, no tienes grandes defectos ni grandes virtudes. ¿Estoy
equivocada?
PEPE. ¡Quién sabe, quién sabe!
LUISA. No; me parece[7.6] que contigo no hay sorpresas...
PEPE. ¡Quién sabe, quién sabe!
LUISA. ¿De veras? ¿No eres lo que pareces?
PEPE. ¡Quién sabe, quién sabe!
LUISA. ¡Ay! No seas pesado; dime ese secreto...
PEPE. Si yo no tengo secretos;[7.7] digo, ¡quién sabe!, porque yo no sé
nada.
LUISA. Pero tú, ¿no has querido nunca?
PEPE. Alguna vez.
LUISA. ¿Novia formal?[7.8]
PEPE. No, muy loca.
LUISA. Digo,[7.9] pensando en casarte.
PEPE. Pensándolo mucho.
LUISA. ¿Y por qué la dejaste?
PEPE. Porque me enteré de que quería a otro.
LUISA. Entonces di que la que te dejó fue ella.
PEPE. No, ella no quería dejarme; estaba también por las mutaciones,
pero por otro sistema.
LUISA. ¿Y sentiste mucho aquel desengaño?
PEPE. ¡Ya lo creo! Fue cuando pasé aquella temporada en París para
distraerme.
LUISA. Sí, es verdad. Vaya, vaya, pareció[8.1] la novelita.
PEPE. Cuando tío Ramón fue a buscarme, comisionado por papá, porque le
habían dicho que yo tenía allí amores.
LUISA. ¡Qué gracioso! Con una francesa... Y tío Ramón, quieras que
no,[8.2] te trajo de una orejita...[8.3]
PEPE. A mí, no; adoptó el sistema más práctico, se la trajo a ella... En
el teatro Japonés la tienes[8.4] cantando.
LUISA. ¡Pobrecito! Todas te dejan... Debes tener el corazón
destrozado...
PEPE. No lo creas, fortalecido. Mis equivocaciones en la vida han sido
engaños, no desengaños, y no me han entristecido ni me han vuelto
desconfiado siquiera. Mi corazón está abierto de par en par.
LUISA. Esperando el cariño soñado, el ideal... ¿No es eso?
PEPE. Yo nunca he creído que el cariño..., el amor, en el lenguaje
poético, sea la felicidad por sí solo; nos lleva dulcemente de la mano
hasta la entrada; pero después el camino es penoso, y el amor, débil
niño, tiene que transformarse en algo más serio, más fuerte, para seguir
adelante, en deber, en sacrificio...
LUISA. Está muy bien eso que dices... ¡Primera sorpresa!
Public-domain text, read in full here on John Shaqi.
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