Tres Comedias : $b Sin querer; De pequenas causas...; Los intereses creadosBenavente, Jacinto
General
Tres Comedias : $b Sin querer; De pequenas causas...; Los intereses creados
Benavente, Jacinto
Comedy plays; Spanish drama; Spanish language -- Readers
PEPE. ¡Bah! Tantas sorpresas podía[9.1] darte, y tú a mí, y los dos a
nosotros mismos... ¿Qué sabemos de la vida? ¿Cómo nos han educado? Con
el sistema de los padres en España: de considerar a los hijos siempre
como chiquillos; yo, en mi casa, soy siempre Pepito; tú, Luisita,
siempre para tu padre: dos chiquillos de quien[9.2] sólo se espera
alguna travesura, de quien nada se toma en serio; nuestros caprichos,
más o menos discutidos, satisfechos siempre; niños mimados por nuestros
padres, mal dispuestos a ser maltratados por los demás en la vida.
Cuando empecemos a vivir por nosotros mismos, pecaremos de osados o de
tímidos; no sabremos ir con la tranquila seguridad que da la confianza
en sí mismo, porque nuestros padres nos han dicho: «No seas así», o
«Debes ser así»; pero «Así eres», nunca. Yo no sé cómo soy, y a ti te
pasará lo mismo.
LUISA. Tienes mucha razón. No nos enseñan a conocernos. Y ahora, porque
a nuestros padres se les antoja que todo se quede en casa,[9.3] porque
nos juzgan además incapaces de elegir por nosotros mismos, nos dicen,
sin más ni más, «a casaros», y, de buenas a primeras, novios un par de
meses, y asunto concluido, y después desgraciados para toda la vida...
Si no estuviéramos de acuerdo para oponernos... Yo te confieso que no
seré la primera en decir que no; tú debes ser quien...
PEPE. Me opondré.
LUISA. Dices que soy muy buena, muy bonita, todo lo que quieras; pero
que no soy la mujer soñada... Tú tendrás tu ideal, como todo el mundo. A
propósito, ¿cómo es tu ideal?
PEPE. ¿Mi ideal? ¿Para mujer propia? Vas a reírte.
LUISA. ¿Rubia? ¿Morena? ¿Alta? ¿Bajita?
PEPE. No lo sé. Va vestida de gris; es lo único que puedo decirte.
LUISA. ¡Qué chifladura!
PEPE. Como en un cromo inglés que vi hace muchos años: una de esas
escenas plácidas de pintura inglesa; una muchacha vestida de gris, que
preparaba el _pudding_ de Navidad, y a su lado, sentado, un joven, el
esposo o el prometido, y alrededor unos gatos, y en el fondo unos viejos
leyendo la Biblia; y al otro lado, por una puerta abierta a un jardín,
unos niños muy rubios, jugando. Había no sé qué en aquel cromo, la
escena, el color, un tono general que lo envolvía todo,[10.1] el color
de la dicha a que puede aspirarse en este mundo.
LUISA. ¿Color de rosa?
PEPE. No, agrisado; un tono muy dulce; la dicha que se sueña, sí[10.2]
es de color de rosa; la que puede lograrse, la de la vida, es siempre
gris, el color de la melancolía resignada, de la tristeza bondadosa que
sonríe y perdona y ama.
LUISA. Yo tengo un vestido gris, no sé si será de ese tono exacto; me lo
pondré un día para parecerme a tu cromo inglés, digo, a tu ideal; será
en lo único que[10.3] me parezca.
PEPE. Y yo, ¿qué he de hacer para parecerme a tu ideal?...
LUISA. ¿A mi marido ideal? ¡Ay! Yo sé perfectamente cómo no ha de ser;
pero cómo ha de ser no sabría decirlo.
PEPE. ¿Y cómo no ha de ser?
Public-domain text, read in full here on John Shaqi.
Reviews
Reviews
No reviews yet
Be the first to share your thoughts on this work.
Join the Discussion
Join the discussion
Sign in to leave a comment or review.
Sign InorCreate an account