Argentina, Legend and HistoryBlasco Ibáñez, Vicente
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Argentina, Legend and History
Blasco Ibáñez, Vicente
Argentina; Argentina -- History; Spanish language -- Readers
Las campañas agrícolas subdividen y diseminan también la sociedad, pero
en una escala muy reducida; un labrador colinda con otro: y los aperos
de labranza y la multitud de instrumentos, aparejos, bestias, que
ocupa,[149] lo variado[150] de sus productos y las diversas artes que la
agricultura llama en su auxilio, establecen relaciones necesarias entre
los habitantes de un valle y hacen indispensable un rudimento de villa
que les sirva de centro. Por otra parte, los cuidados y faenas que la
labranza exige, requieren tal número de brazos, que la ociosidad se hace
imposible, y los varones se ven forzados a permanecer en el recinto de
la heredad. Todo lo contrario sucede en esta[151] singular asociación.
Los límites de la propiedad[152] no están marcados; los ganados, cuanto
más numerosos son, menos brazos ocupan; la mujer se encarga de todas las
faenas domésticas y fabriles; el hombre queda desocupado, sin goces, sin
ideas, sin atenciones forzosas; el hogar doméstico lo fastidia, lo
expele, digámoslo así. Hay necesidad, pues, de una sociedad facticia
para remediar esta desasociación normal. El hábito contraído desde la
infancia de andar a caballo, es un nuevo estímulo para dejar la casa.
Los niños tienen el deber de echar caballos al corral apenas sale el
sol; y todos los varones, hasta los pequeñuelos, ensillan su caballo,
aunque[153] no sepan qué hacerse. El caballo es una integrante del
argentino de los campos; es para él lo que la corbata para los que viven
en el seno de[154] las ciudades. El año 41, el Chacho, caudillo de[155]
los Llanos, emigró a Chile.--¿Cómo le va amigo?,--le preguntaba
uno.--¡Cómo me ha de ir!--,[156] contestó con el acento del dolor y de
la melancolía.--¡En Chile... y a pie! Sólo un gaucho argentino sabe
apreciar todas las desgracias y todas las angustias que estas dos frases
expresan.[157]
Aquí vuelve a aparecer la vida árabe, tártara. Las siguientes palabras
de Victor Hugo parecen escritas en la pampa:
"¡No podría combatir a pie! no hace sino una sola persona con su
caballo."--(_Le Rhin_)
Salen, pues, los varones sin saber fijamente adónde. Una vuelta a los
ganados, una visita a una cría o a la querencia de un caballo
predilecto, invierte una pequeña parte del día; el resto lo absorbe una
reunión en una venta o _pulpería_. Allí concurren cierto número de
parroquianos de los alrededores; allí se dan y adquieren noticias[158]
sobre los animales extraviados; trázanse en el suelo las marcas del
ganado, sábese dónde se caza el tigre, dónde se le han visto rastros al
león: allí[159] en fin, está el cantor; allí se fraterniza por el[160]
circular de la copa y las prodigalidades de los que poseen.
[Illustration: UNA PULPERÍA EN EL CAMPO
_Blasco Ibáñez, Argentina y sus grandezas_]
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